La bóveda del fin del mundo: un refugio de la diversidad de cultivos

La bóveda del fin del mundo - YoutubeAunque se parece mucho a una bóveda, es complejo definir si se localiza en el fin del mundo ya que, en principio, resulta imposible saber dónde queda ese lugar en un planeta que es casi esférico. Llamada también “el Arca de Noé de las especies vegetales” – a modo de una acepción bíblica poco feliz–, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard en la isla de Spitsbergen, en Noruega, es un reservorio de especies vegetales –principalmente de interés agronómico- de todo el mundo. En términos científicos se trata de un banco de semillas o germoplasma y, -como indica la web oficial del proyecto-, el objetivo es almacenar duplicados (copias de seguridad) de muestras provenientes de bancos de semillas de todo el mundo. Pretende, de esta forma, asegurar que la biodiversidad de los cultivos alimentarios (agrobiodiversidad) del mundo sea preservada para las futuras generaciones.

¿Germo… qué? Los bancos de semillas son sitios donde se almacena material vegetal vivo, mayoritariamente en forma de semillas o esporas. Se llaman “bancos de germoplasma” dado que éste último es el conjunto de genes (información genética) que se transmite a la descendencia mediante la reproducción. Es un término muy utilizado en agricultura y deriva de la palabra “plasma germinativo” o “plasma de las células germinales”, aquellas que darán origen a los gametos (masculinos o femeninos). Éstas finalmente se fusionarán, durante la fecundación, para dar lugar al nuevo individuo (reproducción sexual). A pesar del origen de su nombre, en muchos casos, no se conservan semillas sino otros propágulos, tales como tubérculos o raíces (se multiplica de forma asexual).

Una copia de seguridad en el ártico

Situada en el océano Ártico, en una de las islas del archipiélago noruego de Svalbard, la construcción que contiene el reservorio se emplaza en el interior de una montaña cubierta por el permafrost o tierra permanente helada. Se trata de un agujero en el suelo y se accede a él mediante un túnel esculpido en roca sólida. Una vez atravesadas unas cuantas puertas de seguridad se encuentra la “bóveda”. Se trata de tres cámaras, mantenidas artificialmente a 18 grados bajo cero, que albergan mayoritariamente semillas. En el resto de la instalación la temperatura ronda los cinco grados. Estas características tan particulares protegen a las colecciones que allí residen aún en ausencia de electricidad, pues las bajas temperaturas del lugar, pueden preservar el germoplasma por largos períodos de tiempo. La roca actúa como barrera ante posibles catástrofes. Por otra parte, se trata de uno de los territorios con menos actividad sísmica del mundo.

Su funcionamiento es distinto al de otros bancos de semillas tradicionales, ya que es una especie de back up o ‘copia de seguridad’ de las semillas almacenadas en bancos genéticos alrededor de todo el mundo. Abierta en 2008, tiene como objetivo conservar la biodiversidad agrícola del planeta. Aquí, los científicos almacenan semillas congeladas de los cultivos más importantes del mundo, con el fin de proteger este material genético de posibles desastres naturales, guerras y otras catástrofes. El proyecto es supervisado por el gobierno noruego, representado por el Ministerio de Agricultura y Alimentos; por el banco genético Nórdico – institución vinculada con el Consejo Nórdico de Ministros- y por el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos (Global Crop Diversity Trust, una fundación internacional apoyada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación –FAO-).

Desafortunadamente, estos bancos de semillas que se encuentran en todo el mundo están en edificios que son vulnerables y algunos desastres ya han ocurrido. Por ejemplo, en los últimos años se han perdido bancos de semillas en Iraq y Afganistán debido a los conflictos bélicos. También en Rwanda, y en las Islas Salomón. Por otra parte, además de los desastres diarios que suceden en estos edificios, los problemas financieros, la mala gestión y los fallos de los equipos atentan permanentemente contra la biodiversidad.

#Almacenar es gratis. El lugar funciona como una caja de seguridad: Noruega es propietaria de la montaña y de la instalación, pero las semillas les pertenecen a los depositantes. Sin embargo, las semillas que ingresan a la bóveda no pueden ser retiradas –con excepción de quien las cedió-, ni estudiadas, ni distribuidas. Al material allí conservado solo se accede en caso de que la semilla “original” se pierda.

Montaje 2¿Cómo luce este “soporte” de la biodiversdad?

Técnicamente, los bancos de semillas consisten en grandes depósitos conteniendo sobres, bolsas u otros contenedores con semillas (en forma mayoritaria) a bajas temperaturas y niveles de humedad relativamente controlados. Las semillas a conservar dentro del banco se cosechan y se secan hasta un contenido de humedad de menos del 5%. Si pinchas aquí puedes realizar una visita interactiva a la bóveda.
Desde su inauguración, la bóveda lleva almacenadas un total de 933 304 semillas de 5.449 especies diferentes que provienen de 233 países. Es decir, se ha logrado reunir en torno al 40% de la diversidad alimentaria del mundo. Sin embargo, está lejos de su capacidad total: 4 millones de muestras.

Cambio climático, catástrofes y demás amenazas contra la biodiversidad

Según uno de los impulsores de la bóveda, el profesor estadounidense Cary Fowler de la Global Crop Diversity Trust, en el mundo existen entre 35.0000 a 40.000 variedades de granos diferentes, muchos de los cuales se están perdiendo. Por ejemplo, en 1800, en Estados Unidos, los agricultores y jardineros cultivaban 7.100 variedades de manzanas. Hoy en día, 6.800 de ellas ya están extintas. Además, y en palabras del mismo Fowler, cabe preguntarse ¿qué va a pasar con la agricultura frente al cambio climático? ¿qué tipo de rasgos y características serán necesarios en los cultivos agrícolas para poder adaptarse a estos cambios? En muchos países, las estaciones más frías del año serán cada vez más calurosas de una manera que los cultivos no han experimentado jamás en el pasado.

Si bien el slogan pregona que es necesario que la biodiversidad esté disponible y sea resguardada porque el futuro es, en gran parte incierto, cabría preguntarse ¿por qué conservarla?, ¿por qué no se conservan simplemente las mejores variedades? Como explica el profesor Fowler, la mejor variedad de hoy puede ser el almuerzo del mañana para insectos, plagas o enfermedades. Por otra parte, tal vez una variedad de trigo que no se considera económica ahora, tiene resistencia a plagas o enfermedades, o cuenta con alguna característica que otras no tienen y que vamos a necesitar ante el cambio climático, hablamos de diversidad genética poco conocida y con gran potencial.

La paradoja del Cambio Climático

La bóveda del fin del mundo - Youtube 2Sin embargo, una inundación reciente, consecuencia del derretimiento del permafrost, la capa de hielo natural que cubre la construcción amenazó todo el trabajo. Los responsables afirman que los daños producidos en la bóveda no han puesto en peligro su contenido, pero que están asegurando la instalación.

Según los responsables de la Bóveda de Svalbard queda mucho camino por delante. Si bien están registradas muestras de 233 países, eso no significa que un número equivalente de Estados hayan llevado sus semillas, sino que muchos depositarios son bancos de genes que reúnen granos de numerosos lugares. Muchos Gobiernos todavía no han depositado sus semillas en la bóveda, y una de las razones es precisamente por el enorme valor de su patrimonio vegetal.

Las cajas almacenadas en las heladas cámaras de Svalbard conservan la inmensa variedad de cultivos que la humanidad ha creado desde la revolución neolítica: cuando comenzó a domesticar plantas y los animales, hace unos 10.000 a 12.000 años, en Oriente Próximo, China y América. Y es en ese pasado donde podría encontrarse la llave para el futuro de la agricultura mundial.

Si te quedaste con ganas de conocer más acerca de la Bóveda puedes disfrutar del siguiente documental. 

Fuentes y bibliografía consultada:

Pellegrini, P. Balatti, G. (2013). Los bancos de semillas, entre la preservación y la apropiación de recursos naturales. VII Jornadas Santiago Wallace de Investigación en Antropología Social. Sección de Antropología Social. Instituto de Ciencias Antropológicas. Facultad de Filosofía y Letras, UBA, Buenos Aires.
www.regjeringen.no
www.intainforma.inta.gov.ar
www.croptrust.org
Charla TED- Carry Fowler 

por Cecilia Di Prinzio

Biotecnóloga, docente y con ganas de hacer cosas para construir un mejor mañana.
@cecidiprinzio

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