Lento, pequeño y letal

Pequeños y con un estilo de nado muy lento, estos peces poseen algunos mecanismos de defensa que mantienen bien alejados a sus depredadores. Su nombre vulgar hace honor a uno de ellos: peces globo. Conocidos como fugu en Japón, allí la carne de algunas especies es considerada un manjar, más allá de los riesgos que implica comerla. Descubre sus particularidades y qué tanto te animarías a comer un bocado de este pez…

Una familia con parientes algo particulares

Los peces globo son pequeños animales acuáticos pertenecientes al orden de los Tetraodontiformes el cual incluye muchos ejemplares con formas extrañas, todas ellas variaciones radicales del plan corporal típico de la mayoría de los peces. Los llamativos peces “luna” (Mola mola), por ejemplo, están en este orden. La familia Tetraodontidae, conocida vulgarmente como la familia de “los peces globo”, contiene unas 120 especies repartidas en 28 géneros diferentes. Uno de los más conocidos es el género Takifugu.

Habitan los trópicos y mares templados del mundo; regiones atlánticas, índicas y pacíficas, evitando las aguas frías. Un tercio de las especies viven en aguas salobres y algunas pocas en aguas dulces.

Su tamaño no supera los 50 centímetros de longitud, con algunas excepciones que pueden llegar al metro. El hábitat consiste en áreas costeras poco profundas en entornos de vegetación, arrecifes de coral y manglares. Se alimentan, principalmente, de algas, moluscos, invertebrados y, a veces, crustáceos.  

Inflarse como un globo: uno de sus mecanismos de defensa

Cuando se sienten amenazados, estos peces tienen la capacidad de inflarse, tomando agua o aire del entorno. La inflación es causada por tragar agua en un divertículo ventral de su estómago que es expandible. La deflación ocurre al expulsar el agua. Si se saca el pez del agua, éste se puede inflar también con aire.

Quienes estudian los peces globo consideran que desarrolló su famosa “inflabilidad” porque su estilo de nado es lento y algo torpe, hecho que los hace vulnerables a los depredadores. Es así que, en lugar de escapar, los peces globo usan su estómago elástico y su capacidad de ingerir rápidamente grandes cantidades de agua (e incluso aire) para convertirse en una bola de varias veces su tamaño normal. Esto hace imposible que pueda ser ingerido por un depredador.

El comportamiento de inflación es un ejemplo de una importante ‘innovación’ funcional evolutiva cuyo origen ha desconcertado a los biólogos. Los peces globo poseen modificaciones corporales significativas que funcionan en el mecanismo de bombeo del agua/aire. La piel ventral y lateral es altamente extensible y las costillas están ausentes, lo que permite el cambio extremo de forma que acompaña a la inflación.

Pez globo “inflado” con aire. Fuente: YouTube

Dentro del orden de los Tetraodontiformes, la habilidad de inflarse no es exclusiva de los peces de la familia Tetraodontidae. Los “peces erizos”, de la familia Diodontidae, también pueden hacerlo.

Pero este no es su único mecanismo de defensa… Un depredador que logra atrapar a un pez globo antes de que se infle no se sentirá afortunado por mucho tiempo. Casi todos contienen una toxina que hace que tenga un sabor muy desagradable y, en general, letal. En el caso de los seres humanos, causa la muerte en aproximadamente un 50% a 60% de las personas que ingieren la toxina.

Un plato codiciado y costoso que puede resultar letal

Los peces globo constituyen uno de los animales vertebrados más venenosos del planeta. Llamativamente, y aunque cueste creerlo, su carne es un plato gourmet por el que muchas personas pagan grandes sumas de dinero.

Un plato elaborado a partir de la carne de algunas especies de estos peces solo es preparado por chefs entrenados, con licencia, conscientes de que un mal corte significa una muerte casi segura del comensal.  En Japón y algunos otros países, la preparación de fugu en restaurantes está estrictamente controlada por la ley, y solo los chefs que hayan calificado después de al menos tres años de entrenamiento riguroso pueden preparar y servir este tipo de pescado. Para preparar los platos se emplean ejemplares de los géneros: Takifugu, Lagocephalus o Sphoeroides, y en algunos casos, también peces erizo. Suele servirse como sashimi (pez cortado finamente y crudo) y chirinabe (plato japonés caliente de pescado y verduras).

La toxina, conocida como tetrodotoxina (TTX), se encuentra sobre todo en el hígado y en los órganos sexuales, y en menor concentración en el intestino y en la piel del pez. El músculo contiene una cantidad pequeña de la misma. El chef entrenado debe apartar los órganos con potencialidad de poseer la toxina y cuidar de no contaminar los que no la poseen. Algunas personas consideran que el hígado es la parte más sabrosa, pero también es la más venenosa. Servir este órgano en restaurantes está prohibido en Japón desde el año 1984.

El hecho de que sea un plato tan deseado, podría basarse en que pequeñas cantidades del veneno dan una sensación especial en la lengua (un cosquilleo con un muy ligero ardor).

Una toxina creada por bacterias

La tetrodotoxina es una neurotoxina termoestable, soluble en agua y un derivado no proteico de la quinazolina. Actúa paralizando los músculos mientras la víctima permanece completamente consciente, y puede conducir a la muerte por asfixia. Los efectos de la intoxicación pueden ocurrir dentro de las cuatro a seis horas posteriores a la ingestión. Actualmente no se conoce ningún antídoto y el procedimiento médico habitual se orienta a tratar de brindar apoyo al sistema respiratorio y circulatorio hasta que el efecto del veneno desaparezca. Los pacientes con intoxicación grave pueden caer en coma y morir.

A nivel celular, la toxina bloquea los canales de sodio dependientes de voltaje en los tejidos nerviosos y musculares. Por lo tanto, la toxicidad observada es consecuencia del bloqueo del potencial de acción. En resumen, actúa sobre el sistema nervioso central y periférico.

Créditos: Andreas Poznanski. Fuente: Pixabay

La TTX también se puede encontrar en otros animales como las salamandras, ranas, cangrejos herradura, pulpo de anillos azules y estrellas de mar.

Llamativamente, el pez globo y los demás animales que la poseen, no sintetizan ellos mismos la toxina. Ésta es generada por algunos tipos de bacterias, razón por la cual tiene una distribución tan amplia entre diferentes clados de animales.

Estudios realizados sobre los microorganismos productores de la TTX han mostrado que es sintetizada por diversas especies de bacterias pertenecientes a cuatro fila diferentes: Proteobacterias, Actinobacterias, Firmicutes y Bacteroidetes. En la mayoría de los casos, estas bacterias se encuentran en el intestino del animal y llegan allí a través de la cadena alimenticia. Los peces globo criados completamente en cautiverio no producen tetrodotoxina.

Arte submarino 

En el año 2012, un fotógrafo japonés filmó a machos de la especie Torquigener albomaculosus, un tipo de pez globo, mientras esculpían grandes estructuras geométricas circulares, en la arena del fondo marino, en Japón. Las estructuras serían para atraer hembras y proporcionarles un lugar seguro para que depositen sus huevos

En este video puedes ver cómo nada el pez globo en un ecosistema natural.


Bibliografía y fuentes consultadas:

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