Animales que hacen teatro

Diversos animales adoptan una postura inmóvil, como si estuvieran muertos, a modo de táctica de supervivencia para defenderse de sus depredadores. El fenómeno, conocido como tanatosis, los convierte en grandes actores, especialistas en “hacerse los muertos”.

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Algunos animales han desarrollado muy bien las artes de la actuación y, con o sin entrenamiento de “tablas”, y siempre ante la presencia de público, simulan estar… ¡muertos! Si si, como lees, ¡se hacen los muertos! ¿Las razones? Podrían ser diversas, pero fundamentalmente se piensa que funciona como un mecanismo de defensa, y en general es empleado por la presa con el fin de engañar a sus depredadores. Ocurre en muchísimos linajes del reino animal, aunque no ha sido debidamente estudiado y queda aún mucho por descubrir. En este post te contaré lo que se sabe sobre el tema y algunas historias llamativas de estos “actores” de la naturaleza.

Las destrezas actorales explicadas científicamente

Comadrejas, hormigas, anfibios, lémures, tiburones, aves y cientos de animales simulan estar muertos como táctica de supervivencia. Este curioso comportamiento es conocido técnicamente como tanatosis, aunque muchos científicos prefieren definirlo de forma más precisa como Inmovilidad Tónica o IT, para independizarlo de lo que pueda deducir el observador al ver el comportamiento. Su nombre tanatosis nada tiene de azaroso; el vocablo deriva de Tánatos, el Dios griego que era la personificación de la muerte sin violencia.

¿En qué consiste?

La inmovilidad tónica consiste en la adopción de una postura inmóvil por parte de una presa desencadenada por contacto físico o muy cercano –no por lesiones infringidas- de un depredador (u otro antagonista). La postura no reduce la capacidad sensorial del depredador para localizar o identificar a la presa, ni tampoco reduce la vulnerabilidad física de la misma. El estado de inhibición motora se mantiene durante un tiempo incluso después de la liberación por el depredador. Cuando se encuentra en este estado, la presa exhibe una respuesta reducida a la estimulación externa, aunque en muchos casos es capaz de monitorear el medio ambiente próximo. En ausencia de muerte o lesión durante el proceso, la presa puede recuperar su estado fisiológico original.

¿Bajo qué circunstancias ocurre?

Suele ocurrir cuando los animales están físicamente restringidos (no pueden escapar), es en esas condiciones que la presa adopta un estado relativamente inmóvil que puede durar desde segundos hasta horas, incluso después de que la restricción física sea liberada y el depredador se haya alejado. En algunos vertebrados, el comportamiento puede implicar tasas de respiración reducidas, bradicardia (descenso de la frecuencia de contracción cardíaca), protrusión de la lengua, y ojos bien abiertos. Muchas de estas características son similares a aquellas observadas en los individuos muertos, de allí el origen del término tantatosis, y por ello se habla de un comportamiento donde la presa finge estar muerta o juega a estar muerta. El comportamiento también es conocido como hipnosis animal. Existe una famosa expresión inglesa; “PLAYING POSSUM” o “jugando a la zarigüeya”, dado que es en éste animal donde es muy común observar este comportamiento.

Zarigüeya mostrando el comportamiento de inmovilidad tónica. Créditos: Tony Alter/ Flickr

Comportamiento poco estudiado

El fenómeno de inmovilidad tónica ha sido discutido en la literatura científica por más de un siglo, pero hasta hace poco la mayoría de los estudios eran observacionales y cualitativos, y aún no ha sido objeto de estudios exhaustivos. Llamativamente, el comportamiento fue discutido ya en el siglo XIX, y en particular, en un ensayo de Darwin (1885) publicado póstumamente.

Si bien está muy extendido taxonómicamente, la falta de estudios podría deberse al hecho de que es uno de los temas más difíciles de estudiar en el campo de las interacciones depredador-presa (particularmente en vertebrados). ¿Cuáles son las razones? Se manifiesta muy tarde en la secuencia de predación, existen retos éticos asociados a su estudio en el laboratorio y retos logísticos en el campo, donde las capturas de presas que ocurren naturalmente son imprevisibles espacio-temporalmente y a menudo inhibidas por la proximidad de observadores humanos.

Último recurso

Muy pocos animales son inmunes a la amenaza de depredación en al menos una etapa de su ontogenia. La depredación es fundamental para la vida de los animales salvajes; influencia aspectos clave de la aptitud física como la alimentación, la cría, y en última instancia, la mortalidad. En respuesta a la amenaza de la depredación, en las especies presas y producto de la selección natural, han evolucionado una amplia variedad de características morfológicas, fisiológicas, adaptaciones defensivas de tipo químico y conductuales para evitar la misma, es decir, evitar “ser comidos”.

Una interacción entre un depredador y una presa puede dividirse en una secuencia de etapas comenzando con los dos individuos en proximidad, seguido de la detección, identificación, reducción de la separación, contacto, sometimiento y, finalmente, el consumo. Para que los mecanismos de “defensa” de la presa para evitar el ataque sean eficaces se requiere que se activen en etapas particulares de la secuencia. Dentro de esta secuencia, la inmovilidad tónica es un mecanismo defensivo que puede verse como un “último recurso”. Se produce, no solo después de que el depredador ya haya detectado la presa, sino que, es posterior al contacto físico entre el depredador y su presa. Esto lo hace bastante distinto de la inmovilidad utilizada para reducir el riesgo de detección o rastreo de depredadores, ya que la misma ocurre mucho antes en la secuencia de ataque.

Algunos animales, como los armadillos, adoptan una postura enroscada que hace que las partes vulnerables del cuerpo sean inaccesibles para los depredadores, hecho que también es diferente de la inmovilidad tónica.

Técnicas de “actuación”

Diferentes mecanismos fisiológicos pueden estar involucrados en el control de la inmovilidad tónica. En vertebrados, son comunes la respiración reducida, bradicardia, salivación, defecación y micción. Estos mecanismos están regulados por el sistema nervioso parasimpático, es decir que se trata de procesos involuntarios, y hay varias hormonas y neurotransmisores involucrados.

El papel de la serotonina, por ejemplo, puede ser complejo, ya sea atenuando o incrementando el fenómeno, dependiendo de la especie, dosis y sitio de acción. Además, se ha encontrado que la hormona del estrés, el factor liberador de corticotropina (CRF) aumenta la duración de la IT cuando se inyecta en la amígdala del cerebro, una región importante para regular el estado emocional. Los neuroquímicos que afectan el estado anímico también han sido vinculados al fenómeno, por ejemplo, los antagonistas de los receptores de dopamina aumentan la duración de la IT, mientras que los agonistas de la dopamina disminuyen la duración de la IT, tanto en aves como en mamíferos.

En el laboratorio, se puede inducir la IT mediante el manejo y la restricción manual de los movimientos de un animal.

¿Por qué la inmovilidad tónica es capaz de conferir a la presa protección de los depredadores?

Uno de los mecanismos potenciales obvios es que el estado de inmovilidad hace aparentar a la presa estar muerta. Los predadores generalmente se alimentan de animales vivos garantizando así que su alimento sea fresco y carente de enfermedades. Frente a presas que simulan estar muertas, se piensa que el depredador tendría cierta aversión, posiblemente porque sean “aparentemente” presas longevas con riesgo de presencia de toxinas por deterioro microbiano.

Otro mecanismo se debería al hecho que la IT reduce la capacidad del depredador para localizar a la presa, pensándola con un individuo en movimiento. Esto podría ser parte de la explicación en los casos en que las presas caen primero de una planta al suelo (o se distancian físicamente de un posible depredador) antes de inducir un estado de inmovilidad. La caída puede ocultar a un individuo presa en un sustrato subyacente, más camuflado, como hojas muertas o barro, y la quietud posterior se agregaría al efecto de camuflaje. Sin embargo, como hemos comentado anteriormente, es útil diferenciar la IT del camuflaje.

También podría servir como una defensa física contra los depredadores que tragan presas enteras. Por ejemplo, cuando la IT implica que la presa asume una postura que hace que tragarla sea muy difícil o imposible, fenómeno que se ha observado entre los saltamontes pigmeo Criotettix japonicus) -presa- y la rana (Rana nigromaculata) – depredador- .

También se ha propuesto que la IT como defensa por su combinación con la producción de secreciones aversivas postingestión, que desencadenan regurgitación, si la postura asumida minimiza la lesión de presa durante los procesos de ingestión y regurgitación.

Hablemos de los actores

El comportamiento se ha descrito a menudo de forma anecdótica en una amplia gama de taxones. En los invertebrados, se ha sugerido que ocurre al menos en: crustáceos, insectos palo, arañas, mariposas, moscas de piedra, escorpiones de agua, cigarras, grillos, ácaros, escarabajos, larvas de damiselas, hormigas, abejas y avispas. En los vertebrados, se ha registrado en mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces.

La zarigüeya norteamericana (Didelphis virginiana) es el ejemplo más famoso y conocido. Cuando están amenazadas, estos animales corren, gruñen, eructan, orinan y defecan. El objetivo de ello es ahuyentar al depredador, sobre todo mediante aromas pestilentes. Si todo eso falla, actúan como si estuvieran muertas, es decir, experimentan IT. Es una respuesta involuntaria en lugar de un acto consciente. Caen hacia un costado, se ponen rígidas, cierran los ojos o miran fijamente al vacío, muestran sus dientes con espuma de saliva alrededor de la boca y secretan un líquido maloliente. El estado catatónico puede durar varias horas y ha demostrado ser eficaz para disuadir a los depredadores que buscan una comida caliente. Mientras está en este estado, el animal puede recibir muchos estímulos, pero no se obtendrá respuesta alguna. Aunque parece estar “muerta”, los procesos metabólicos de la zarigüeya son tan altos como cuando el animal está completamente alerta.

En este video casero puedes observar lo descripto anteriormente.

Por otra parte, en el siguiente video puedes observar el comportamiento de IT de la serpiente índigo (Drymarchon couperi).

Recientemente se observó que la rana hojarasca misionera (Ischnocnema henselii) del sur de Brasil se “hacía la muerta” tendiéndose de espaldas, cerrando los ojos y estirando brazos y patas. Las ranas mantuvieron esta postura exagerada durante algunos minutos. Para hacerte una idea de lo que hablo, no te pierdas este video casero donde puede observarse el comportamiento en una rana, cuya especie desconocemos, pero que es similar al animal descripto.

La fisiología de IT también ha sido relativamente bien estudiada en aves, quizás más prolíficamente en aves domésticas (Gallus gallus domesticus).

Tanatosis no usada como defensa

Existen una serie relativamente escasa de informes donde la IT ha sido descrita en contextos distintos a los de defensa contra los depredadores.

Por ejemplo, se ha observado en dos especies de peces cíclidos, Haplochromis livingstoni y Parachromis friedrichsthalii, que parecen adoptar del comportamiento de inmovilidad como parte de su estrategia de caza. Ellos adoptan una pose que imita a un cadáver que desciende a través de la columna de agua hasta caer inerte sobre el sustrato. Esto parece atraer a otros peces carroñeros motivados como fuente de alimento…y ¡shaz! éstos son atacados por el cíclido cuando nadan cerca de su boca.

La inmovilidad tónica también se ha registrado como comportamiento dentro de conductas reproductivas.

Ejemplos de animales “fingiendo estar muertos” hay cientos, por lo que costaría definir el ganador o ganadora del Óscar a la mejor actuación. La naturaleza siempre nos sorprende y jamás podremos aburrirnos. Como bien ha dicho Jean-Jacques Rousseau, hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza.

Bibliografía consultada:

-Rosalind K. Humphrey & Graeme D. Ruxton. A review of thanatosis (death feigning) as an anti-predator behaviour. Review. Behavioral Ecology and Sociobiology, 2018.
-Atsushi Honma, Shintaro Oku &Takayoshi Nishida. Adaptive significance of death feigning posture as a specialized inducible defence against gape-limited predators. Proc Biol Sci. 2006 Jul 7; 273(1594): 1631–1636.
-Audesirk, Teresa; Audesirk, Gerald; Byers, Bruce E. Biología. La Vida en la Tierra con fisiología. 9° Edición. México. Pearson Educación de México, 2013.
-Smith, Thomas & Smith, Robert. Ecología 6° Edición. Madrid. Editorial Pearson, 2006.
www.opossum.org

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